*Para los Diccionarios que se nos quedaron en
la casa. Y claro, siempre para Santiago.
Ernesto descubrió
un día que la manzana que guardaba debajo de la ventana se pudría. Santiago también se podría.
Santiago sabe que hacer, no sabe nada de
manzanas pero si sabe qué hacer.
¿Y Ernesto? Santiago es el otro, el mayor, el que compró una bicicleta y nunca
la utilizó, el que dibuja con los dedos por miedo a las puntas. ¿Puntas? Sí, las
puntas, las que pintan, las afiladas, las que hieren. A mí nunca me ha herido
una punta. No digas nunca ,mejor cómprate una bicicleta y úsala, no es bueno
tratar mal las bicicletas, se hicieron para cambiar. Cuéntame de la
manzana ¿qué manzana? la manzana que
Ernesto descubrió un día ¡Ah¡ esa manzana, esa manzana vivió dos años y siete
días, y Ernesto espero dos años y siete días para irse caminando a la pirámide.
¿La pirámide? Sí, búscala en el diccionario “PIRÁMIDE”. No la encuentro. Ah,
entonces Ernesto se fue a ninguna parte, si pirámide no esta en el diccionario
no existe. Busca bicicleta ¿está? SÍ, bicicleta si está, ah, entonces Ernesto
se llevó la bicicleta de Santiago a ninguna parte, y ¿la manzana? La manzana sigue en la ventana. Cuando
Santiago vuelva se la comerá y pondrá otra y cuando se pudra como la otra se
irá a otro lugar que no exista, Santiago, ¿lo perdonará? ¿Por qué? Por llevarse la bicicleta que nunca
uso, ¿Santiago está en el diccionario? NO, entonces Santiago no dirá nada, estará en
la pirámide esperando a Ernesto ¿Tú? ¿Yo que? ¿Tú estás en el diccionario? No
sé, nunca me he buscado.
Foto tomada por Santiago.
Texto parido por Juliana.
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